Hotel Restaurante El Curro

Donde los huéspedes llegan… y terminan siendo familia

Hay lugares que se construyen con piedra.
Y hay lugares que se construyen con alma.

Hotel Restaurante El Curro nació así: de un sueño familiar, del amor por la montaña y del deseo de crear un refugio donde quienes visitaran la Sierra de Cazorla pudieran descansar, desconectar y sentirse verdaderamente en casa.

En julio de 2001, ese sueño se hizo realidad.

Julio (Curro) y Mª Ángeles, enamorados de esta tierra y apasionados de la naturaleza, comenzaron esta aventura con solo 10 habitaciones y una pequeña cafetería. Querían algo más que un hotel: querían crear un hogar para los amantes de la sierra, un lugar tranquilo donde el descanso tuviera nombre propio. La propia historia del hotel cuenta cómo comenzaron con diez habitaciones y una pequeña cafetería hasta completar el hotel en 2004 .

Poco a poco, los huéspedes empezaron a sentirse tan cómodos que ya no querían marcharse ni siquiera para comer.

—“Mª Ángeles, ¿qué vais a comer hoy?”
—“Creo que la abuela ha preparado un caldito casero…”
—“¿Nos guardarías un plato para esta noche?”

Y así, casi sin darse cuenta, nació algo mucho más grande que un alojamiento.

Nació una familia.

En 2004 terminamos el hotel por completo, pero en realidad seguimos construyéndolo cada día. Porque nuestro verdadero proyecto no son las habitaciones, ni la piscina, ni las terrazas con vistas.

Sois vosotros.

Cada persona que llega aquí forma parte de esta casa.

Por eso cuidamos cada detalle con cariño, mejoramos constantemente y seguimos trabajando con la misma ilusión del primer día: hacer que cada estancia sea especial.

Sabemos que no somos un hotel estándar.

Y no queremos serlo.

Somos Hotel El Curro.

Y eso significa algo muy sencillo:

aquí no vienes solo a dormir, vienes a sentir.

Te gustaría ser uno más de la casa?

Hola, soy Mª Ángeles.

Soy una enamorada de mi tierra y me encanta compartir con quienes nos visitan la esencia de este lugar: sus paisajes, sus sabores, sus tradiciones y esa forma tan especial de vivir despacio.

Aquí no queremos que te sientas como en un hotel.

Queremos que te sientas como en casa.

Y te estamos esperando con muchísima ilusión.

La cocina también cuenta historias

Después de un día recorriendo la Sierra de Cazorla, hay algo que siempre espera: una buena mesa.

En nuestro restaurante y en nuestra querida Luciérnaga, la gastronomía forma parte esencial de la experiencia.

Raquel, nuestra cocinera, se encarga de llevar a cada plato los sabores más tradicionales de esta tierra, con productos locales, recetas auténticas y ese toque especial que convierte una comida en un recuerdo.

Porque aquí también se viaja a través del paladar.

Adivina, adivinanza qué misión tiene Maria del Mar en en hotel...